viernes, 30 de octubre de 2015

Carta a mis amigos y amigas de izquierda

Vos no sos peronista. Yo tampoco. Vos no creés en la democracia representativa. Yo tampoco. Pero entonces, como no creés, votás en blanco, o no votás, o votás a un partido chiquito de izquierda. Hice lo mismo durante muchos años, hasta que me di cuenta de que esos eran votos liberales, porque siguen el concepto filosófico liberal de votar según las propias convicciones, en busca de un resultado que, siendo la manifestación del pensamiento individual y egoísta de cada uno, va a dar por resultado el mejor gobierno para todos. No es una chicana: yo sé que votás tratando de ser fiel a tu ideología. Pero si las cosas están, al menos hoy, en estos años, dadas así y vos, igual, votas cualquiera, desperdiciás una herramienta. Ya sé que votar al Frente para la Victoria es votar, en el mejor de los casos, un reformismo peronista que no va a hacer la revolución, no. Pero lo central es que vos, que sos de izquierda porque tuviste tiempo de pensar y de formarte y de leer un poco, tenés recursos: si viene una crisis, como las que ya conocemos, nosotros tenemos más opciones; siempre podemos hacer otra cosa; tuvimos la posibilidad de desarrollar recursos para defendernos.
Ya sé lo que me vas a decir: que, sartreanamente hablando, siempre hay opciones. Sí, claro. Pero no todos tenemos el mismo abanico, ni la misma cantidad de opciones disponibles.
Yo también soy de izquierda, y sigo creyendo que el único camino posible es la horizontalización del poder, y sigo creyendo en la democracia directa. Pero no es lo que cree hoy la mayoría, y yo no tengo ningún derecho a pensar que si no piensan como yo es porque están alienados. Piensan de otro modo, prefieren delegar, y así tenemos esta situación. Puestos acá, si voto en blanco, si impugno, etc., mi voto es liberal, porque no lo estoy poniendo a disposición de generar opciones para quienes no se van a poder defender de un brutal ajuste o una crisis, como sí vas a poder vos o yo. Lo dije en 2011, cuando voté por primera vez al peronismo, y lo vuelvo a decir ahora para este ballotage: votá por otros. No votés para vos, para quedarte tranquilo con vos mismo.
Te pido que sigas leyendo, porque es importante, y estoy escribiendo con el corazón en la mano. Ya sé que Scioli estuvo con Menem, ya sé que es una incógnita, que hasta puede ser que haga cosas que sabemos va a hacer Macri. Pero a lo mejor, no. Y por una duda que tenés, por no querer mancharte, ¿vas a dejar de ir a votar?
Me vas a decir que si voto a Scioli estoy votando contra la posibilidad de despenalizar el aborto. Lo sé. Soy consciente. Pero sé vos también consciente de que si no votás, generás la posibilidad de que gane Macri, y en ese caso no sólo no va a haber aborto legal y gratuito sino que los cientos de miles de personas que salieron de la pobreza extrema por un pelito van a volver a cagarse de hambre. Si sos consciente y no te importa, ok.
Me vas a decir que no te puedo pedir que votes por el mal menor. Ya te dije: es al revés. Dado que el juego ya está dado así, sos vos en que no me puede pedir que no ponga mi voto a disposición de quienes más lo necesitan.
Me vas a decir que si te mando a votar te estoy mandando a legitimar el sistema. ¡Sí, claro! Excepto que dejando de ir tampoco le hacemos ni cosquillas al sistema y, en cambio, vamos a tener que volver a salir a la calle como en el ‘95 y el ‘99 a frenar, por ejemplo, la privatización de la UBA. ¿Te acordás?
Me vas a decir que, si soy de izquierda y voy el 22 a votar a Scioli, tengo una contradicción. ¡¡¡Sí, claro!!! Pero ¿vos no? Si el precio de no tener contradicciones es habilitar el acceso de la derecha al poder, prefiero contradecirme bien fuerte.
Y si, finalmente, me decís que la derecha ya está accediendo al poder, te digo que también soy consciente. Y no voy a bajar ninguna bandera de izquierda por ir a votar a Scioli el 22, ni te pido que las bajes vos: te pido que aproveches el voto para no generar el peor escenario posible sino uno respirable, manejable, donde podamos intervenir y pelearla.
Llegados a este punto, quizás estés pensando que es mejor que gane Macri, porque "cuanto peor, mejor". Si pensás así, aunque no lo digas, dejame decirte: no sos de izquierda. Ni sos mi amigo. Pero sé que no pensás así. Así que pensemos juntos.
Damián