viernes, 27 de marzo de 2009

Diseño II

Esto de posteo nada tiene, pero no se me ocurría otra manera de abrir un espacio, el de los reposteos, para quienes quieran mandarme al carajo por un cambio tan drástico en el diseño; o bien para quienes quieran sugerir cosas que no se me hayan ocurrido; o bien para quienes quieran decir: ¡che, no tenés estilo!, o bien: Ah, no, si no sigue todo como estaba, por acá no paso más.
Quiero públicamente agradecer a la Kolo por su ayuda en estos cambios -así que a quienes no les gusten, sepan que estarán puteando a dos, no a mí solo, muejeje-.

Y ya que estamos, podríamos abrir una nueva encuesta (pero en los reposteos, que es más personalizada me parece), porque me han dicho hace un tiempo algo que me despierta dudas: que el diseño anterior de FZU era el de un típico blog de tipo, sin nada, sin colores, sin fotos, o algo así.
Pregunta de neófito en la red: ¿hay una especie de estilo de blog de tipo y otro estilo de blog de mina? A mí, mis barreras ideológicas me impiden aceptarlo. He visto blogs bastante pelados, como era el mío, cuyas autoras eran mujeres. Y al revés, he visto blogs de tipos que manejan muy bien la imagen, que caerían bajo el diseño supuestamente femenino.
Pero, sobre todo, espero o más bien ruego que aquellos que pasaban por acá no dejen de hacerlo por este cambio que, me parece, hace pensar que entraron a otro blog. Es el mismo, o como decía el cieguito, el otro, el mismo.

jueves, 19 de marzo de 2009

Papeleras de reciclaje

Hace ya más de un año, mandé a dos diarios la carta que aparece abajo. No me la publicaron, por supuesto. En aquel momento, Rachel y su madre, uruguaya, estuvieron totalmente de acuerdo. También Cecil y algunas personas más. Cecil me dijo: y por qué no armás un blog y así podés decir todo lo que quieras sin depender de los diarios ni de nadie? Como no tenía banda ancha ni angosta ni idea de si un blog podía servir en este sentido, lo fui dejando estar. Sigo sin saber hasta qué punto puede ser útil opinar en un blog. Pero ahora, por lo menos, sé que quiero compartir esta reflexión y creo que hay, por lo menos, uno o dos blogueros yoruguas que a veces pasan por acá. Me encantaría poder debatir sobre esto.

Notita: lo dejé tal cual fue escrito, o sea, con otro registro que apuntaba ilusamente a esos putos diarios de mierda que tenemos, al menos en Argentina, destinados en realidad a desinformar y deformar.

Carta abierta:

Tiene ya demasiado tiempo el conflicto entre Uruguay y Argentina por las papeleras; demasiado como para que no se haya hablado jamás en todo este tiempo de cuál es el conflicto. Incluso ha llegado ya a La Haya, envuelto en papel membretado, demostrando así que somos incapaces de ejercer políticas regionales. La Asamblea de Gualeguaychú ha argumentado y sigue argumentando que Botnia contamina el río, y que tiene derecho a impedirlo; los trabajadores uruguayos argumentan que tienen derecho a una fuente importante de trabajo y a industrializarse. Ahora bien, sabemos que tanto Argentina como Brasil ya poseen, no sólo papeleras sino decenas de industrias de distinto tipo a lo largo del Paraná y del Uruguay que también contaminan, incluyendo las costas fluviales de Uruguay. El agua del Río de La Plata, común también a Argentina y Uruguay, ya no es potable. De hecho, si Finlandia viene a fabricar pasta base tan lejos, teniendo ellos árboles y ríos de sobra, es porque esta etapa de la fabricación de papel siempre contamina. Nos están usando como papeleras: de reciclaje. Si vamos a evitar la contaminación ambiental, como proclaman los Kirchner, primero hay que supervisar, no sólo las papeleras sino la enorme cantidad de industrias de todos los países del MERCOSUR que también contaminan. ¿Se hace? No. Entonces, el argumento de la Asamblea cae, salvo que vayamos también a cada uno de esos centros industriales y hagamos sendas asambleas y piquetes. Lo que se esconde detrás es que Gualeguaychú ha invertido muchos esfuerzos en constituirse en centro turístico; les iba bien, y así salieron de la crisis de 2001, hasta que las papeleras amenazaron su situación económica. Tienen también derecho a defender su fuente de trabajo, en este caso, el turismo. Pero hablen de eso, no de ecología; porque si no, es hipócrita. Del lado uruguayo, intentan sostener que no contaminan. También es hipócrita porque sabemos que sí contaminan, aunque tienen el mismo derecho a defender su futura fuente de trabajo. Y como la clave discursiva ya es polémica, y no dialógica, la mentira se vuelve válida; recordemos: en la polémica (pólemos: "guerra") el objetivo es destruir al rival, no convencerlo o acordar.
La pregunta entonces, si queremos acordar, es dónde está el MERCOSUR en toda esta situación. Porque, si estuviéramos realmente tratando de armar un frente económico-político regional, esta es la entidad que puede solucionar todo: 1) sus países miembros pueden invertir en Uruguay (inversión interna al MERCOSUR, es decir, no dinero europeo o norteamericano) para industrializar sin contaminar, lograr que todo el mundo tenga trabajo y Uruguay crezca y salga de la pobreza (recordemos: los uruguayos que enfrentan a la Asamblea, del otro lado del río, no tienen trabajo: los argentinos hemos sabido y sabemos lo que es eso y los asambleístas también); 2) esa entidad, tan linotipeada, MERCOSUR, debería estar en condiciones de ponerse a la cabeza de la lucha ecológica y limpiar toda la industria de la región, lo cual rehabilitaría el reclamo de Gualeguaychú a la vez que alejaría las industrias nocivas y promocionaría otras, que Uruguay necesita. Pero nada de esto ha sido siquiera mencionado ni por Tabaré ni por los Kirchner ni por sus ministros respectivos: ¿hay que creer que ignoran estas posibilidades, o hay que pensar que no tienen poder político para implementarlas y entonces nos mienten a todos? Ni siquiera la prensa se hace eco. Lo único que falta, para completar la idiotez, es una guerra argentino-uruguaya, de cuyas ridículas escaramuzas y hasta de sus muertos sudacas se van a reír a carcajadas en Helsinki y el resto del Mundo Primero.

Así era la carta. Hoy, la verdad, me cago en el MERCOSUR, y creo que mejor haríamos en no esperar nada de esa pseudoentidad, y sí mucho de agrupamientos horizontales no gubernamentales entre los trabajadores uruguayos y argentinos.
Pero lo demás lo sigo sosteniendo. Y lamentablemente, en un año y pico, esta nota que, naturalmente, jamás me publicaron puede leerse como si nada hubiera cambiado con respecto al fondo de la cuestión. Y es porque nada cambió, o sea que todo va peor.

sábado, 14 de marzo de 2009

PREMIO



1º Premio para la Kolorada siniestra

Entre lo que se ve:



Y lo que se imagina:



Se acercó silenciosamente a la ventana, lo contempló unos minutos, al fin lo tenía, ahí en su balcón en su casa.
Sabía que su permanencia no era voluntaria, pero eso hoy no le importaba, tenia otros planes.
Salió al balcón, lo tomó suavemente del cuello y lo besó.
El se mantuvo inmóvil, sin pronunciar palabra, sin mover un solo músculo de su cuerpo. Sabía que desde el momento en que fue a verla para decirle que no quería nada con ella era su prisionero, no había salida.
Ese era su destino final, ella estaba irracionalmente dispuesta a todo para tenerlo y tenía un plan.
La escena en el balcón fue eterna, silenciosa.
Él sabía que ella había quebrado su voluntad, que lo amaba enfermizamente y que esta noche una vez más sería su esclavo. Si oponer resistencia y con resignación se levantó y la siguió.


Hay múltiples puentes:



El recorrido entre lo que se ve y lo que se imagina, el puente que da sentido a lo que se ve, ha sido transitado por siete amigos blogueros de manera increíblemente diversa. Y el puente de la Kolo es aquél cuyo sentido reunió más voluntades.
Si la historia encerrada en las fotos-escenas A y B es esa, bien puede Le Voyeur:



aportar, a modo de obsequio, un final en imágenes acorde a la historia:



Todos sabemos, según la Kolo, qué pasa ahora detrás de esta persiana.
Pero Le Voyeur sabe además qué fue lo que quedó al día siguiente de la pobre víctima de ese amor enfermizo:

jueves, 12 de marzo de 2009

Y ahora qué hago?

Bueno, a 30 minutos de que termine esta encuesta, debo confesar que... no tenía premio alguno para quien ganara.

Paren! Paren! Yaaaa me explico: lo que fui pergeniando es que, según aquello que se estuviera contando en la historia que finalmente ganara, una posibilidad es armar con lo único que tengo, que no son habilidades técnicas informáticas sino fotos y texto y gracias, algo que tuviera que ver con dicha historia. Así que ahora me tengo que tomar unos días para ir pensando qué puedo armar, que alcance a duras penas una aspecto-premio (?) y que sea digno (?) de quien gane.
Dicho con otras palabras, voy a meter mano en la historia que gane, sin asco, pretenciosa y maliciosamente. Encima, viene siendo la Kolo, la que gana; así que, si no me disculpa la intromisión que voy a perpetrar, preveo un ataque mortífero que me dejará "kolorado" de vergüenza virtual (con perdón de la rima interna).

jueves, 5 de marzo de 2009

¿Qué historia? ¿Eh?

Listo, gentes, acá a la derecha, encuesta lanzada.
Para el autor/a de la historia más votada HAY PREMIO, o mejor dicho, OBSEQUIO, porque este blog no es una lotería (???).
Pero todavía, por razones estrictamente técnicas -y por simple maliciosités, claro- no es posible anunciar de qué se trata.

miércoles, 25 de febrero de 2009

¿Qué está pasando acá? ¿Eh?


Escena A

Escena B


¿Cuál de las dos situaciones tuvo lugar primero?
Las dos imágenes fueron tomadas (por el caradura que suscribe) a unos prudenciales 50 metros de distancia, y con el zoom al mango. Pareciera que la Escena B es posterior a la A. Sin embargo, perfectamente podría ser al revés. Pero para eso es preciso que esté pasando ahí, en ese balcón, algo levemente distinto. Ese es el asunto: ¿qué está pasando?
Les propongo a los pocos, pero altamente variados, visitadores y/o reposteadores de FZU, que miren, vean, inventen, 855555……(perdón, este es el número que propone mi gato sobre las teclas de la derecha; debe ser un código de comunicación que mi mente de animal inferior me impide procesar). Decía: a mí me parecen imágenes bastante sugerentes; tengo mi propia historia, pero me la guardo.
Si se copan, tenemos entonces, digamos, dos temas:
1. cuál escena es primero;
2. por qué, o sea, qué pasa allí, en ese balcón.

Y, si se copan más, y conseguimos por lo menos unas tres o cuatro historias, propongo un premio a la mejor historia, a votar abiertamente por todos los que quieran hacerlo.
Y, si se copan más todavía, pensamos y votamos qué premio y cómo se entregaría a la persona autora de la mejor historia.
Linda forma de no tener que postear algo, la mía, ¿no? Muajajasss...

Nota técnica: Historia es una manera muy genérica de hablar. Bien puede ser un simple par de líneas de diálogo (como lo que va a poner el Iluso, denlo por seguro, …si es que se copa), o bien una larga y elaborada situación, como las que escribe Julia. No se ofenda nadie, please, menciono a estos dos blogueros por estar en antípodas estilísticas (?), nomás.
¿Qué pasó en ese balcón? ¿Eh?

domingo, 15 de febrero de 2009

Prostitutos recíprocos

Hace unos días leí esto. No hay nada como el intercambio de ideas para que uno se dé cuenta de qué carajo quería decir, y mejor, de qué era realmente lo más pertinente para decir.
Ya sabemos que todo se convierte en mercancía, y que lo que define a la mercancía es su valor de cambio, o sea, se puede comparar y vender. Todo se transforma en dinero y todo dinero se transforma en mercancía. Incluso el dinero es a su vez mercancía. Y es conocidísima la comparación de Marx entre el trabajo asalariado en el marco del capitalismo y la prostitución.
Pero ahora que no existe, bajo toda apariencia, posibilidad alguna de cambio político en el horizonte; y que esto es lo que hay, o sea capitalismo posmoderno o como lo quieran llamar, se ve menos que antes, o sea, no se ve nada y las palabras se usan como eso: como mercancías, con lo cual todo este post/comentario es una reverenda paja descomunal. Pero… es lo que hay (???)
Y qué no vemos: que la mecánica de la mercancía, del contrato que implica toda compra o venta, se ha extendido a todo tipo de vínculo humano. Yo había puesto en el post arriba linkeado, sin pensar mucho lo que decía:

los tipos muchas veces hacemos trampa, o sea, ese sexo oral del que se quejan tus encuestadas que falta después es porque nunca fue de onda. Fue para conseguir la contrapartida, y por cagazo de no estar bien excitados.

Sigo pensando igual. Pero hay que estar ciego de posmodernismo para no ver que ahí actúa, otra vez, la mecánica de la mercancía. Entonces, esto ya no tiene nada que ver con ninguna cuestión de género ni tampoco con las cuestiones específicamente sexuales: al contrario, atraviesa todas las relaciones de todo tipo que tengamos.
Los quechuas y los aymaras tenían un principio ético al que llamaban reciprocidad. No era: te doy tal cosa a cambio de tal otra. Era eso también, pero era además algo más difícil de explicar hoy por hoy; tanto que no sé si lo entiendo bien o es que puse el cerebro en Mercado Libre, en la parte de venta de Usados, categoría Menor Precio, Ofertas: O.
Probemos con esto: hay una diferencia entre hacer algo para que el otro haga algo (contrato comercial disfrazado) y dar de onda, sin dejar de esperar que el otro, de onda, quiera darte o retribuirte. La palabra clave es agradecimiento. La diferencia se hace sutil –putamente sutil. Uno agarra, se copa con alguien, ponéle, y da. Pero después, la relación se enturbia, se traba por lo que fuera, y uno siente que la otra persona no está poniendo lo que uno querría. Ahí, UNO MISMO empieza: pero, che, si yo hice tal cosa por vos, o hice tal otra…
¿Cóoooomo? ¿No lo había hecho uno de onda? ¿De dónde le sale a uno esta reversibilidad de los conceptos?
Me parece que sale del hecho de que ya somos nosotros mismos mercancía y dinero. Estamos masterizados así. También tenemos onda, a veces, claaaaro, lo que nos hace creer que estamos vivos. Pero resulta que, cuando las cosas no funcionan, nos "acordamos" de que no, de que en realidad había un contrato y reclamamos en el mostrador, aun si el mostrador, o especialmente si, el mostrador tiene forma de cama. ¿Se nota o no lo reventado que tenemos el cerebro? ¿Hay alguien que no haya actuado así nunca? Yo lo hice, lo sé, pero no alcanza con saberlo.
Y después, están los que eligen –y yo también elegí esto por años, como si fuera viable- otra alternativa: no doy nada, así no tengo que andar reclamando que me devuelvan nada. Me salgo del mercado de intercambios humanos por la negativa.
Qué copado. Qué solución. Qué revolú. Qué onda.